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Por el doctor Raúl Piaggio *
No me parece mal que las autoridades de las localidades de Ramada Paso, San Cosme y Lavalle instalen radares móviles en la Ruta Nacional 12 (radares “cazabobos”) aun cuando este puesta en duda su legalidad y procedencia en rutas nacionales, a los efectos de que conductores desaprensivos sean sancionados con fuertes multas por atravesar los frentes de las poblaciones a altas velocidades con sus vehículos.
Lo que si veo con desagrado y ciertas pavura es que no se señalicen los accesos con grandes carteles y anuncios, sorprendiendo a los viajeros de zonas lejanas (turistas), que no advierten la existencia de de tales supuestas urbanizaciones y en cortísimos tramos, mil o dos mil metros se observen pequeños carteles e inmediatamente por sorpresa se encuentran con los referidos radares.
Lógicamente en detrimento de los viajeros de zonas lejanas ya que todos los lugareños conocemos de esas burdas maniobras locales, que se desvirtúan valiosas instituciones y no logran evitar ni proteger los bienes jurídicos para los que han sido creadas o se implementan (protección de vidas humanas y seguridad vial).
Una de las misiones más trascendentes del Estado consiste en asegurar el orden jurídico normativo castigando mediante sanciones o penalidades a quienes infringen dicha normativa. Entre esas sanciones están aquellas de tipo patrimonial (por ejemplo: multas) que son prestaciones pecuniarias coactivamente exigidas a los particulares para reprimir las acciones ilícitas, para resarcir el daño a la colectividad que significa el impedimento o la turbación en la acción estatal y para intimidar a los transgresores a los fines de que no cometan nuevas infracciones sancionables.
La Corte Suprema de Justicia ha dicho que el Estado no puede apuntar a la consideración de las multas como fuente de recursos fiscales, si bien accesoriamente lo son. (Caso “Miras”, en “D.F.”, XXIV, 579)
Pero volviendo al caso concreto de las citadas localidades pareciera que las autoridades no se encuentran interesadas en prevenir accidentes y evitar las transgresiones del conductor, sino que presumo, el objetivo –claramente recaudatorio– es sorprenderlo haciéndolo violar la ley u obligarlo a realizar una riesgosa maniobra (si es que no quiere infringir la ley) consistente en la violenta reducción de la velocidad, con todos los riesgos que ello implica como choques en cadena por ejemplo.
Si bien lo que más me resulta sorprendente e inaceptable es que frente a la localidad de Ramada Paso y al otro lado del poblado y al margen de la ruta se encuentra una escuela a la que asiste gran cantidad de alumnos y obviamente en algunos horarios, a la salida y entrada de la misma, la ruta está cubierta de chicos. Frente a este cuadro no cabe menos que preguntarnos, es que el Municipio prefiere poner en riesgo la vida de esos alumnos no poniendo grandes carteles anunciando el poblado, intentando una mayor recaudación de dinero por multas?
¿Es posible que se anteponga ante el máximo bien jurídico, esto es la vida, el objetivo de la recaudación? ¿No estamos ante una subversión de bienes jurídicos inaceptables?
Espero que esta nota sirva para hacer reflexionar a las autoridades con poder de decisión sobre el particular para situar al bien jurídico más importante, la vida, en el lugar que corresponde.
Fuuente: Diario El litoral
Yo quiero pensar que se ante pone la seguridad y la vida, antes que lo economico, digo yo. Un saludo.
Cucoalmería: que enorme alegría que hayas pasado por aqui, y que des tu opinión en este tema.
Aqui, las empresas son el peso mayor a la hora de decidir. Recién hoy piden carteles señalizadores, cuando en realidad esos carteles deberían haber existido siempre.
Uno al conducir un auto, sabe que tiene en sus manos un arma. Depende de muchas cosas, que esa arma no se dispare. Aqui es mas importante el medidor de velocidad, que es muy cuestionado, antes que la vida de las personas.
Un abrazo desde el alma.
2:09 pm
Es interesante esta opinión, ya que si bien comparto el tema de la señalización, también creo que cuando subimos a un auto, sabemos que tenemos en nuestras manos un arma. Depende de cada uno manejar con cautela o no. También es cierto, es más importante la señalización antes que la colocación de radares, que además de ser “cuestionados” no son respetados.
Excelente nota!.