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Cuando escuchamos que el gobierno llama al diálogo al campo, suponemos que habrá una conversación entre las dos partes, donde debatirán sobre el conflicto presente, y buscarán una salida positiva para ambos sectores, y para el país. Pero, esta suposición termina por derrumbarse cuando vemos que el campo acude a una reunión donde el gobierno hace su mejor trabajo: decir monólogos.
Ese es el discurso que mejor sabe pronunciar el gobierno. En las elecciones del 28 de junio pasado, pese a haber perdido, el monólogo “kirschnerista” fue que ganaron. No escucharon al pueblo, porque no quieren dialogar con el pueblo (a través de las elecciones el pueblo expresa su opinión), a tal punto que “para callarlo” elaboran proyectos de leyes que violan el derecho de expresarse libremente. Derecho que nuestra Constitución nacional protege en sus artículos 14 y 32.
Y de la misma manera que establece la libertad de opinión, también nuestra carta magna habla de las atribuciones que cada uno de los tres poderes tiene, entre las que figura que será el Congreso quien legisle sobre aduanas, derechos de importación y exportación (retenciones). Es decir que las retenciones sólo pueden ser establecidas por dicho órgano del Estado, sin posibilidad de delegar esta facultad en el Poder Ejecutivo (artículo 76 de la Contstitución nacional).
No obstante el artículo 755 del Código aduanero y los decretos 2752/91 y 2275, facultan al Poder Ejecutivo a gravar y modificar ese derecho de exportación, con la finalidad de “atender a las necesidades de las finanzas públicas”. Es decir, podrán establecer retenciones y modificarlas a su antojo, violando de ésta manera a la Constitución nacional.
Con las resoluciones 125/2008 y 126/2008, dictadas por el Ministerio de economía, no sólo infringen el principio de legalidad emanado de los artículos 4 y 7 de la Carta Magna, ya que el derecho de exportación no fue creado por una ley sancionada por el Congreso, en uso de sus facultades, sino por un capricho del Poder Ejecutivo.
Las retenciones, tema que el campo quiere tratar con el gobierno cada vez que acuden al diálogo, son una desnaturalización del sistema de coparticipación tributaria federal, ya que lo que es recaudado y coparticipado entre las provincias, resulta afectado por la existencia de este nivel de retenciones.
Este es el tema que el gobierno no quiere tratar, desconociendo los principios que la Constitución establece, y generando asi incertidumbre e inseguridad jurídica, afectando las economías regionales. El único punto que plantea el campo es las retenciones, y acuden para buscar una solución que no perjudique a las partes . Solución que el gobierno no quiere buscar.
Sin diálogo no podemos crecer como personas, ni como país. Sin diálogo los conflictos afloran, y la paz se quiebra.

Rafael coincido con vos. Son personas enfermas, de poder. Perpetúan su poder, porque saben que el día que no lo tengan deverán volver a la cloaca de la cual salieron.
Ojalá nos despertemos los argentinos y aprendamos a querernos más.
Abrazos y muy buena semana
1:07 pm
Creo que la Presidenta Kristina llama diálogo al hecho de hablar encerrado dentro de una cápsula de cristal como una reina. Claro, solo puede hablar ella, y solo puede escucharse a sí misma pero a nadie más. Quizás esta señora quiera aplicar el mismo diálogo que tiene ella con su marido o con su familia, es decir, monólogo. Claro, una persona tan consumista y materialista como Kristina, que solo se dedica a mirarse al espejo para ver lo gorda o flaca que está, o como le quedó su último implante o su aplicación de botox en los labios no puede ser capaz de dialogar, lo único que tiene en la cabeza es perpetuarse en el poder para seguir con sus negocios familiares a costa de todos los argentinos. Necesita perpetuar por el resto de su vulgar vida ese nivel de consumo para sentirse plena.
saludos.