Tecnologia, informática, redes sociales, medios, actualidad, política
Si bien es cierto que necesitamos urgente una nueva ley que regule el tema, no es menos cierto que el proyecto, no convence a muchos. En primer lugar porque quienes garantizarán el derecho a al información son quienes día a día manipulan cifras, ocultan datos oficiales, y hasta llegaron a censurar a periodistas. Cuesta creer que los medios en manos de ellos, sigan siendo independientes.
Los principales puntos que el proyecto tiene son:
Se enviará (el Poder Ejecutivo), al Congreso el proyecto para remplazar a la “vieja” ley 22.285 y establecer el nuevo ámbito para los medios de comunicación en el país.
Con respecto a las licencias
Se establece que cada dos años se revisarán las licencias en poder de los adjudicatarios. Si bien el oficialismo asegura que de ésta manera estarán dadas las garantías de que no se producirá discrecionalidad en la distribución de las licencias y se preservará la pluralidad de los medios. Lo cierto es que revisando cada dos años las licencias, ejercerán una persión sobre los canales, que por miedo a perder dicha licencia, callarán muchas cosas. No habrá información, o habrá la que el gobierno quiera.
Triple Play
Las compañías telefónicas podrán ingresar al negocio de la distribución de cable, podrán además ofrecer servicios de internet, teléfono y televisión, lo que se llama “triple play”.
Incluye además, la posibilidad de que las empresas de servicios públicos ingresen al mercado de radiodifusión, es decir Edenor, Edesur, Telecom, Telefónica.
El Ejecutivo tendrá injerencia en el mercado del cable. Dicho servicio será “público” y el gobierno será quien regule el precio.
El proyecto tiende a impedir la concentración en monopolios.
Otro punto que trata es el de entidades sin fines de lucro, las cuales podrán ser licenciatarias. De este modo, la CGT podrá contar con la señal de televisión tantas veces reclamada.
El organismo que regulará los Servicios de Comunicación Audiovisual será dirigido por un órgano colegiado integrado por representantes de la legislatura nacional, de la segunda y tercera minoría y representantes del Poder Ejecutivo Nacional. Se establecerá un Consejo Multisectorial y Participativo integrado por representantes de las Universidades, de las Asociaciones sin fines de lucro, de los trabajadores del sector, etc.
En cuanto a los contenidos de interés público: Este proyecto prevé que los partidos de fútbol relevantes podrán verse por TV abierta. Ahora se entiende los 600 millones.
El Dr Julio Raffo, en una nota a la revista Zoom, manifestó cuales eran los errores técnicos jurídicos que posee el proyecto.Por ejemplo, la falta de defensa del espacio radioeléctrico como de dominio público, propiedad de todos a través del Estado. No se dice que el espacio radioeléctrico es un espacio público, lo que es decir es inajenable, imprescriptible, lo cual genera consecuencias jurídicas .
Un tema muy delicado es que la ley prevé la apertura del mercado de radiodifusión a las empresas de telefonía, lo cual es un tema político muy delicado. Hay que ver las condiciones, los pliegos que se harán, hay que sacar la lupa y ver en detalle la propuesta operacional.
El tema de las reservas del espacio radioeléctrico, que están previstas para tres categorías: las estatales, las comerciales y las de organismos sin fines de lucro. Un tercio para cada una. Pero tiene dos grandes deficiencias. En primer lugar, dice que la autoridad de aplicación podrá destinar la frecuencia reservada para otra cosa. Poco claro. Las frecuencias reservadas al tercer sector no pueden ser canceladas, pero sí reasignadas. Aunque sí pueden ser canceladas las reservadas para universidades públicas, sin aclarar el porqué. Además, se otorgan estas reservas, pero las grandes ciudades están saturadas. ¿Cómo se prevé recuperar estas reservas? El texto dice que se recuperarán “por extinción, caducidad de licencia o reasignación de banda de migración de acuerdo al estándar tecnológico a las nuevas reservas”. Pero en los últimos cincuenta años no se recuperó ninguna frecuencia en función de esto: nadie deja caducarlas ni extinguirlas. Esto quiere decir que con este mecanismo las sociedades sin fines de lucro tienen garantizado un espacio en la Puna o en el Valle de la Luna, pero en la Ciudad de Buenos Aires no se va a producir nunca.
Un dato a tener en cuenta es que el proyecto toma del proyecto del 2001 la cuota mínima obligatoria de pantalla de cine nacional en las emisoras. El artículo está casi textualmente copiado, pero omitieron una palabra: “nacional”. O sea que pueden cubrir la cuota obligada con la Warner, la Disney.
Si vivimos en democracia, y se respeta lo que el pueblo eligió, deberían tratar el proyecto luego del 10 de diciembre, cuando los nuevos diputados y senadores asuman. El apuro que hoy el gobierno manifiesta para aprobar dicha ley, da a entender que los que no apoyamos éste proyecto tenemos razón.
Considero valioso que se discuta un nuevo proyecto de Ley de Medios, que termine de una vez por todas con la ley de la dictadura y que permita brindar la palabra a los sectores excluidos, los aborígenes del noroeste, los desnutridos, los que sufren la contaminación de la mega minería en el norte argentino y en todo el país… Lo que me preocupa es que este proyecto que en principio apuntaba a diversificar las voces y los medios haya caído en manos ilegítimas y corruptas, ese es el miedo…
Realmente no creo que los diputados de mi provincia luchen por los derechos de los ciudadanos a estar informados con dignidad y con independencia. Espero, al menos, que desde sectores políticos diversos, logren hacer las modificaciones necesarias como para lograr la mejor Ley, que sea realmente democrática y que permita, verídicamente terminar con los monopolios empresariales y políticos que silencian la voz del pueblo.
Un abrazo.
Rafale el proyecto pasó a ser bandera del oficialismo, y eso hizo que pierda apoyo o mejor dicho que siembre dudas.
Viniendo del sector K, no tengo dudas que usarán la ley para censurar.
Lo que en un principio nos dió una luz de esperanza y de democracia, con las actitudes de ellos, terminaron en nada.
Obvio que los diputados harán lo que les convenga a ellos, nunca lo que nos conviene a nosotros, el pueblo. Ellos deciden por ellos, no por nosotros. Nosotros sólo existimos en época de votos.
Gracias por tan rico comentario!
Creo que es un poco contradictorio pretender una nueva Ley de Medios y, al mismo tiempo, decir que los diputados y senadores nunca harán lo que nos conviene a nosotros, el «pueblo», si no a ellos. Tampoco me parece mal que intenten aprobar la Ley ahora, de hecho, son un gobierno elegido por el pueblo, nos guste o no que hayan sido elegidos.
Ahora si con respecto a tus críticas a la Ley, digamos que es difícil criticar si empezamos sospechando por quienes la impulsan. La renovación de licencias no va a ser fácil, seguramente, pero si directamente las sacaran a sus dueños, las acusaciones serían peor.
Con respecto a la entrada de los servicios públicos, no está mal. De hecho, los multimedios han podido entrar a negocios de servicios públicos (como telefonía), por lo tanto sería ampliar las posibilidades de competencia.
11:29 pm
Hola SOl, creo que el proyecto tiene que ser discutido, pero igualmente creo que tiene que estar bajo el contralor de la oposición y la comunidad. Tengo muchas dudas acerca de la fiabilidad del proyecto de Marioto, creo que el proyecto ha perdido autenticidad desde el mismo momento en que se transformo en una bandera del Kirchnerismo, pienso que un proyecto de esta naturaleza no debería partir desde el partidismo hegemónico de un sector, todo lo contrario. Un vacio legal que veo en este proyecto de ley de medios es que efectivamente no es federal sino unitario.
En los foros y debates sobre el proyecto de ley de medios, donde asiduamente fueron conferencistas personajes que en la mayoría de los casos representan al Gobierno Nacional, se escuchó hablar permanentemente de discursos únicos, concentrados, centralizados y monopólicos, discursos del miedo, operaciones de prensa, manipulación y contrabando de información. La retórica de estos individuos tiene como objetivo “hacernos ver” lo perverso del accionar de Clarín, porque, al parecer, estos discursos no llegan al pueblo, no nos permiten escuchar las voces de quienes no tienen voz, estos mensajes mediáticos, según lo manifestado por los agentes kirchneristas, tienen por objetivo alterar el orden institucional del País. Aclaro, no es cierto que en los foros que se llevaron a cabo en provincias como la mía, Tucumán, se haya escuchado a quienes teníamos ciertas críticas que hacerle al proyecto, era vergonzoso ver como funcionarios de la provincia se jactaban de ser fervientes luchadores por la democratización de los medios cuando, en realidad, son los mismos que controlan la información de forma autoritaria en Tucumán. Todo el mundo sabe que aquí no vuela una mosca sin que el gobierno lo autorice, más cuando los medios están gerenciados por familiares del poder. Además, los foros no tuvieron una función consultiva y vinculante, sino que solo fue una puesta en escena y una plataforma desde la cual solo se escuchaban discursos cercanos al gobierno nacional, ni uno, pero ni uno solo de los disertantes venía de sectores distintos u opositores al Kirchnerismo. Por lo que solo vimos una sola cara de la moneda. Por lo tanto, no era un debate, ni un dialogo con la comunidad ni mucho menos.