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Rogelio Sánchez Jiménez, trabajaba en el gobierno como Jefe de Licencias y Placas vehiculares, en Baja California, había sido secuestrado el miércoles pasado, cuando viajaba junto a sus hijas.
El cuerpo presentaba signos de tortura, tenía la cabeza atada con cinta adhesiva y sus genitales cortados estaban dentro de su boca.
La muerte se suma a la ola de violencia asociada con el crimen organizado que se ha desatado en México, donde en lo que va de año se han cometido 5.683 homicidios dolosos, según datos extraoficiales que publica el periódico El Universal.

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Así es la maldad del hombre y sera peor